Otoño

El aire, en otoño se vuelve aromático y penetrante, lleno de matices intensos a musgo, a tierra húmeda, a hojas secas y raíces. Aromas de personalidad telúrica que la lluvia y el viento se encargan de avivar y extender.

Olores primigenios a tierra, madera y resinas; nobles y profundos, oscuros y frescos.

Uno de los recuerdos más marcados de mi infancia es el olor del otoño. Igual que el mar en verano. A la hora del recreo, en la Plaza Constitución, a donde nos llevaban los maestros había muchísimos árboles, plataneros, abetos, sauces llorones e incluso una higuera. Siempre me a creado mucha nostalgia ese recuerdo de los niños jugando con túnicas blancas a palmas, canicas, escondidas… siempre me gustó ir a la escuela, pero creo que aquella hora de recreo en la Plaza Constitución llena de naturaleza contribuyó en gran medida.

Probablemente mi época favorita del año sea el verano tardío y el otoño temprano. Atmósferas memorables.

Por supuesto, la metereología afecta a los ciclos de vegetación en función de la latitud en que cada uno se encuentre. Y estos ciclos son, en gran medida, responsables de los aromas que caracterizan una estación y un lugar. Cada uno atesora recuerdos diferentes porque vive las estaciones de diferente manera. Desde la floración a la maduración de la fruta y la caída de la hoja, el verdor de la vegetación caracteriza el aire que respiramos. Las plantas mediante la fotosíntesis no sólo regulan el ciclo del carbono, que es vital para la composición de la atmósfera, sino que también transpiran agua del suelo a través de las raíces y la liberan a la atmósfera regulando temperatura y humedad.

Cuando llega el otoño, el verdor retrocede progresivamente y, por tanto, la transpiración vegetal disminuye. Incluso los árboles de hoja perenne se inhiben y concentran su actividad en las raíces. Todo se concentra ahora en el suelo. El ambiente va cambiando porque hace más frío, los árboles ralentizan el ritmo en que modulan los gases de la atmósfera y la luz se vuelve más cruda y opaca progresivamente. También la ausencia de verde es culpable de esto: el verdor puede reflejar más luz solar.

La energía viaja por los árboles de las hojas a las raíces: durante la estación de crecimiento las plantas acumulan las sustancias de desecho en las hojas, que a su vez proporcionan a las plantas sustancias nutritivas. Así la hoja envejece mientras se oxida y pasa del verde al amarillo y de ahí al naranja y al ocre, hasta que ya no tiene nutrientes y comienza a producir una sustancia resinosa que obtura el tallo, volviéndose frágil hasta desprenderse.

La propia etimología de la palabra otoño lo revela: auctus+annus. Auctus es un participio del verbo augeo (aumentar) y la expresión auctus annus se usaba en la antigua Roma para designar el momento de la plenitud del año, aquel en el que las frutas están maduras y la vegetación llega al final de su ciclo.
Época de cosecha.
Para el calendario irlandés, el año termina con la cosecha y la celebración de Samhain.

 

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One Response to Otoño

  1. Marta says:

    Ideal esta composición.
    x.

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